Querido amigo oficialista, te contaré algunas cosas sobre mi vida que quizás no conoces. Nací hace 30 años en uno de los barrios más peligros de mi ciudad (Cerros de Marín), mi madre entre los muchos trabajos que realizó para darme de comer se dedicó a la costura, crecí con el sonido de la maquina de coser, mientras yo dormía ella trabajaba. A finales de los años ochenta y principios de los noventas, mis hermanas y un tío se fueron a los Estados Unidos buscando un mejor futuro y desde hace más de 20 años viven allá.
Mi madre y yo nos quedamos acá y más tarde, una de mis tres hermanas regresó al país y desde entonces también vive acá.
Conozco perfectamente lo que es vivir en un barrio, no tener nada en la nevera para comer, no tener una casa propia, lo que es estar enfermo y no tener para comprar las medicinas, visitar un hospital público y que no te atiendan; si bien todo estos problemas son la herencia que nos han dejado muchos años de malos gobiernos, déjame decirte querido amigo oficialista, que en los últimos 14 años la situación no ha cambiado mucho.
Con esfuerzo, muchiiiisimo esfuerzo mi madre logró pagarme colegios privados (aunque también se lo que es estudiar en uno público), luego años más tarde, cuando la situación aún no mejoraba para mi familia, gracias a la ayuda de un tío pude lograr graduarme de bachiller. Para hacerte el cuento corto, entre a la universidad en el año 2000 cuando tenía 18 años, durante más de 10 años LUZ fue mi casa de estudios donde logré obtener dos títulos universitarios el de Diseñador Gráfico y el de Artes Plásticas.
Tu no sabes los sacrificios que hizo mi madre para que yo pudiera ir a estudiar, desde prestar dinero para comprarme una computadora, hasta darme su último billete para que yo pudiera ir a clases y comerme algo.
Ahora y a donde quiero llegar, como te comentaba, la mitad de mi familia vive en lo Estados Unidos, la última en irse fue mi madre, YO VIVO EN VENEZUELA, yo tomé la decisión de quedarme en mi país, de estudiar acá, de trabajar acá y de VIVIR ACÁ.
No me vengas a hablar a mi de necesidades, creo que me considero una persona con la sensibilidad necesaria para darme cuenta de los problemas de mi país, mi familia materna vivió en un rancho de lata con piso de tierra, sin servicios sanitarios y cada vez que veo que se burlan de los pobres, de los más necesitados, de esas personas que desafortunadamente nunca habían sido consideradas por los gobiernos me duele también a mi, y me duele, sencillamente porque yo también fui uno de ellos.
Aún sigo siendo pobre, pero afortunadamente no paso hambre, vivo solo con un tío en casa de mis abuelos, mi madre nunca pudo comprar una vivienda. Cada día cuando me levanto lo primero que pienso es ¿qué voy a comer? ¿Qué comerá mi tío de más de 60 años? y es cuando voy a la nevera y si no encuentro comida no me queda de otra que salir a buscarla, y encontrarme con un país donde debo hacer una larga cola para que me vendan dos pollos (cuando se consiguen), la misma cola para la harina pan con las que hago las arepas que tanto me gusta, la leche, el aceite y una infinidad de productos que no viene al caso mencionar; yo vivo solo prácticamente, debo trabajar y ganar mi propio dinero, pagar los servicios ineficientes que me brinda este gobierno, no se a ti, pero a mi me cortan la electricidad, pero sobretodo debo cocinar la comida que día a día me llevo a la boca.
Tu que dices que acá no hay escasez, que no hay inseguridad, que el gobierno es maravilloso, que no te cortan la electricidad, que tienes trabajo, que si te enfermas vas a un hospital público y te atienden, te brindan las medicinas, tu que tienes PATRIA, que te consideras más venezolano que yo, que te pones una camisa de un color y sales a gritar consignas, que estás orgulloso de esta patria que tienes y que antes no tenías, tu que eres feliz de vivir en este maravilloso país que se llama Venezuela, te pido entonces que por favor lo compartas conmigo, yo aún no lo veo, y si de verdad estoy ciego como tu dices, te invito a que me ayudes a descubrir ese maravilloso país en el que tu vives.
Yo lo único que puedo ofrecerte es una invitación a VOTAR mañana domingo y compartir contigo mi sueño de vivir en un país mejor, en un país donde mis amigos fotógrafos puedan salir con sus equipos a la calle a retratar el día a día sin ser atracados, un país donde si trabajo pueda obtener las cosas que deseo, un país donde los servicios públicos funcionen, un país donde el único canto sea el himno nacional, un país que invite y no que excluya, un país donde no me griten sifrinito, mariconsón, pitiyanki, apátrida, burgués, no volverán, ni nalgas blancas, porque mis nalgas no son blancas, ni ningún otro descalificativo.
Para bien o para mal, la patria yo la tengo desde el 15 de diciembre de 1982, la misma donde nací, crecí y donde vivo.
Querido amigo oficialista: ¡ojalá! cuando tengamos ese país que tanto deseo tu estés vivo para compartirlo contigo, para ir caminando de noche a Santa Lucia y con una cerveza en la mano podamos tomarnos una fotografía abrazados y orgullosos decir ¡LOS DOS SOMOS VENEZOLANOS!
Mañano VOTO por un mejor país para mi, para ti y para todos.
J. Perozo
(via uliseshadjis)







